Un retraso que salvó una vida: El misterio del vuelo 007

En una tarde de verano, Jimmy Clark descansa en el sofá de su hogar en Pensilvania. A sus 70 años, Clark conserva una figura alta y delgada, con un rostro casi impoluto y una mirada que aún destila picardía. Aunque posee una trayectoria admirable tanto en el boxeo amateur como en el profesional, está destinado a ser recordado por un día que preferiría olvidar.

United States Olympic Training Center, Colorado Springs, Colorado

El 14 de marzo de 1980, una tormenta de nieve azotaba la costa este de los Estados Unidos. Clark, fiel a su costumbre de llegar tarde, corría para alcanzar un avión que terminó despegando sin él. "Esa tardanza me salvó la vida", confiesa con una sonrisa. "¿Suerte o destino? Me siento bendecido".

Como peso pesado, Clark era el decimoquinto integrante del equipo estadounidense que viajaba a Europa para una serie de exhibiciones. Tras el boicot del presidente Jimmy Carter a los Juegos Olímpicos de Moscú —en protesta por la invasión soviética a Afganistán—, esta gira funcionaba como un premio de consolación para que los atletas liberaran la energía acumulada durante su entrenamiento olímpico.

Debido al temporal, el vuelo 007 retrasó su salida dos horas desde el Aeropuerto Kennedy de Nueva York. El avión, un Ilyushin Il-62 soviético pilotado por el experimentado capitán Pawel Lipowczan, emprendió el viaje de nueve horas hacia Varsovia. Sin embargo, durante la aproximación final, el aparato sufrió un fallo en el eje de una turbina, entró en un picado violento y se estrelló a 386 km/h en el foso helado de una fortaleza militar del siglo XIX. Las 87 personas a bordo fallecieron.

El peso de la memoria

Al observar una lista con los nombres de sus compañeros fallecidos, el semblante de Clark cambia. "Eran tipos maravillosos. Merecían estar aquí, como yo. Son malos recuerdos y no me gusta hablar mucho de ello", admite. Entre las víctimas se encontraban 14 jóvenes promesas del boxeo y ocho miembros del equipo técnico, incluyendo entrenadores, médicos y jueces.

Clark no fue el único que esquivó la tragedia por azar: Tony Tucker se quedó por una lesión de hombro, Bobby Czyz por un accidente de tráfico y Marvis Frazier debido a una premonición de su padre, el legendario Joe Frazier, quien tuvo una pesadilla sobre un accidente aéreo y prohibió a su hijo viajar.

Hoy, dos estatuas idénticas del escultor A. Thomas Schomberg —una en Varsovia y otra en Colorado Springs— rinden tributo al equipo. La obra muestra a un boxeador luchando por ponerse de pie, una imagen que conmovió profundamente a Clark al conocer su existencia.

Tras el boicot, Clark recibió una carta personal de Jimmy Carter explicando las razones políticas del gobierno. Esa carta, hoy enmarcada, suele ser el detonante de bromas familiares. En la calidez de su hogar, Jimmy bromea sobre figuras políticas de la época con un humor afilado, demostrando que, a pesar de los años, su chispa permanece intacta.

Una carrera de guantes y leyes

Aunque Clark boxeaba en guardia ortodoxa, su origen es curioso: es zurdo natural. En los años 70, los entrenadores solían "corregir" a los zurdos por la dificultad de encontrarles peleas, una práctica hoy obsoleta.

Su carrera amateur fue brillante. En 1977, ganó el campeonato nacional de los Guantes de Oro venciendo a futuros campeones mundiales como Greg Page y Tony Tubbs el mismo día. Su mayor hito fue derrotar por KOT al ruso Igor Vysotsky en el Madison Square Garden en 1975. "Vysotsky era mejor que Stevenson", afirma Clark, refiriéndose al legendario triple campeón olímpico cubano Teófilo Stevenson, con quien cerró una trilogía de combates poco antes del accidente en Polonia.

Jimmy saltó al profesionalismo en 1981, acumulando un récord de 18 victorias y solo una derrota. Sin embargo, tras su único revés ante Reggie Gross en 1985, decidió retirarse para perseguir su otra pasión: la ley. Graduado en Justicia Penal, cambió los cuadriláteros por los tribunales. "En el tribunal civil también peleas, pero por justicia y dinero, y de forma civilizada. Usas el bolígrafo en lugar de los puños", explica.

El 12 de octubre de 2025, Jimmy Clark fue incluido en el Salón de la Fama del Boxeo de Pensilvania (PBHOF). Este honor no solo celebra sus logros personales, sino que sirve como un acto de presencia para sus 14 compañeros que no pudieron cumplir sus sueños. Como bien señala la cita de George Eliot que cierra su historia: "Nuestros muertos nunca mueren para nosotros hasta que los hemos olvidado".

Nigel Collins

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